martes, 27 de julio de 2010

Rascando donde no pica en México

Rascando donde no pica en México: "



Estoy en México (Torreón) para participar mañana lunes en un evento TED.


Las conferencias TED tienen un lema muy claro: “ideas que vale la pena difundir”. Nacieron hace más de 20 años como un evento anual realizado en California, en el que durante 4 días una cincuentena de conferenciantes –buena parte de ellos científicos- expresan durante un máximo de 18 minutos sus “ideas que vale la pena difundir”. El expresidente Clinton, Bill Gates, los fundadores de Google, premios Nobel, o los más destacados investigadores, educadores, artistas, músicos, economistas, ingenieros, cocineros, empresarios, filósofos, activistas, diseñadores… todos han pasado por este evento central de TED en California. Es una concentración de conocimiento impresionante. Antes de sentirte tentado a asistir, debes saber que la entrada cuesta 6.000 dólares. Pero no desesperes; puedes seguir estas suculentas “ideas que merece la pena difundir” en los videos íntegros que TED cuelga en su web.


Te recomiendo que eches un vistazo a la lista de conferenciantes y temas, y mires algunas charla (muchas tienen subtítulos en español). Pero lo que más te recomiendo es que no elijas una cuya temática ya conozcas. Eso ya lo sabes. Mi consejo es que “rasques donde no te pica”; que abras tu mente, la mantengas receptiva, y te dejes seducir por lo que no conoces todavía. Tú ya sabes cuales son tus intereses; déjate embaucar por nuevas ideas que quizá aún no habías considerado. Explora. Es más estimulante.


“Rascar donde no pica” es el título de mi charla, el motor de la mayoría de posts de este blog, y la idea que expresaré en TEDxLaguna; uno de los eventos satélites que TED co-organiza por todo el mundo.



Sería genial compartir cuales serían vuestras “ideas que vale la pena difundir” (desde luego, de ninguna manera restringidas al ámbito de la ciencia) si participarais en TED. O qué momento recordáis como más satisfactorio tras haber rascado donde no os picaba. Yo en la charla explico algunos de los míos, cuyo gozo siempre se vio ampliado gracias a compartirlos en este blog.


Todavía recuerdo el poco caso inicial que le hice a una neurocientífica cuando tras preguntarle que era lo último de lo último en neurociencia, me dijo entusiasmada “los canales de rhodopsina!”. Creo que respondí algo parecido a “ya estamos… los científicos siempre con esta desconexión entre el detalle insignificante que os interesa a vosotros, y las preguntas sencillas que a los no-científicos nos intrigan…”. Fue gracias a este auto-impuesto “Pere; acuérdate de rascar donde no pica. Si esta chica te dice esto será por algo”, que descubrí cómo unos canales iónicos descubiertos en los 80 en las membranas de algas que dejaban pasar iones positivos al recibir luz azul, fueron trasplantados a cultivos de neuronas en 2005, e insertados en 2007 en el córtex motor derecho de unos ratones que empezaban a dar círculos como locos cuando recibían luz azul. Boquiabierto me quedé al ver el video, otro de un gusano c.elegans que hacía lo contrario con luz amarilla, y descubrir que la optogenética se estaba vislumbrando como una herramienta poderosísima para activar y desactivar grupos neuronales a voluntad.


Éste fue uno de los “rascar donde no pica” más técnicos, pero preguntando sólo a Internet entendí por fin qué pasaba dentro de mi cuerpo cuando me resfriaba. Como escribí en este post, recuerdo empezar a dolerme la garganta y sorprenderme que tanta licenciatura en bioquímica y tanto MIT, pero no tenía ni idea de por qué al cabo de unos días estaría moqueando.


No terminaríamos nunca de citar curiosidades halladas en el estudio del comportamiento humano; pero mañana explicaré que –contrariamente a lo que muchos economistas consideraban hace unos pocos años (algunos todavía)-, los humanos no somos maximizadores racionales de beneficios: si me hubieran pagado una cantidad simbólica por la charla de TED (nadie cobra), a diferencia de lo que “por lógica” podríamos pensar, posiblemente le hubiera dedicado menos esfuerzo. El dinero en ocasiones compite, no añade, en motivación a voluntarios sinceros. ¿Pondríais más esmero al cocinar una paella si vuestro invitado insistiera en pagaros 15 euros por su plato? Pensado racionalmente sí (tienes un aliciente añadido). Sentido emocionalmente no (¿me está diciendo que mi plato de paella cuesta 15 euros?).


Imposible también de olvidar los dos días que me pasé aprendiendo a interpretar imágenes del Universo, cuando descubrí que la Supernova de una foto que me mostraron tenía 13 años luz de diámetro, que el sistema solar entero sería un punto indistinguible dentro de ella, y que en realidad la fotografía era una composición de imágenes de tres telescopios espaciales diferentes: el Spitzer captaba los infrarrojos emitidos por el polvo a 10ºC alrededor de la explosión, las estrellas amarillentas a 10.000ºC que se distinguían al fondo de la imagen era luz visible recogida por el Hubble, y los diferentes colores de la supernova en sí eran brutales colisiones atómicas a 10 millones de ºC emitiendo Rayos-X captados por el Chandra. ¿Qué más me perdía cuando observaba las imágenes astronómicas sin profundizar en ellas? Empecé a rascar, y cada vez picaba más…



Guardo el “rascar donde no pica” de resultado más inspirador para el final de mi charla mañana. Os lo contaré junto a las otras “ideas que vale la pena difundir” compartidas por el resto de ponentes.



Gracias Ernesto por la excelente organización y por los chilaquiles con frijoles.


Y gracias de nuevo Roberto y Lourdes por la hospitalidad, quesadillas, asado de borrego, tacos, guacamole, papaya, las victorias, chiles… y excursión por los parajes desérticos de Durango al encuentro de fósiles, pinturas rupestres, arañazos, y amistad.


Entre el sol, los cactus, y vuestras salsas, en México no hace falta rascar mucho para sentir todo tipo de picores… ;)



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